MICRO REPORTAJE

El camarógrafo que documentó la guerra

Por tvtotalchile · 6 Abril 2026 · 4 min lectura

foto

El alemán Hans Ertl Graetzel fue el camarógrafo de Olympia, una memoria fílmica de los Juegos Olímpicos de Berlín hecha en 1936 por Leni Riefenstahl.
Ertl desarrolló su arte durante la época de Adolfo Hitler y en favor de su régimen, aunque nunca se consideró nazi.

El fotógrafo y cineasta

Hans Ertl nació en Múnich el 21 de febrero de 1908 y terminó sus días muy lejos de Alemania, en los Llanos de Chiquitos, Bolivia, el 23 de octubre de 2000. A lo largo de su vida fue muchas cosas: montañista, camarógrafo, director de fotografía, corresponsal de guerra, agricultor y también escritor.

A partir de 1937 comenzó a trabajar en proyectos cinematográficos para Siemens, participando en pruebas del proceso de película en color de Berthon Siemens. Por esos años también se instaló con su esposa en el barrio de Múnich-Harlaching.

foto

Filmó a Adolf Hitler

Entre 1937 y 1938 trabajó como camarógrafo en la película Cartas de Amor de Engadina , dirigida por Luis Trenker. Poco después, formó parte de un equipo de cine que tuvo acceso privilegiado: acompañaron a Adolf Hitler durante su visita oficial a Benito Mussolini en mayo de 1938. La idea era registrar ese viaje en color, pero problemas técnicos arruinaron todo el material.

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, fue reclutado por la Wehrmacht como camarógrafo en una unidad de propaganda. Con el tiempo, alcanzó el rango de primer teniente y se convirtió en el camarógrafo de confianza del mariscal Erwin Rommel. Muchas de sus filmaciones se difundieron en noticieros de la época. En 1942, según él mismo contó, fue el único corresponsal del Reich autorizado a filmar en color tanto una batalla de tanques en la estepa del Kubán como el avance de tropas de montaña en los pasos del Cáucaso.

Emigró a Bolivia

En 1953 decidió dar un giro radical a su vida y emigró a Bolivia junto a su esposa Aurelia —con quien estaba casado desde 1936— y sus tres hijas: Monika, Heidi y Beatrice. Mientras su esposa trabajaba con empresarios alemanes, Ertl comenzó a construir una nueva vida.

En la pequeña ciudad de Concepción, en Bolivia, dentro de un convento franciscano, compró por muy poco dinero un extenso terreno en plena selva. Tras la muerte de su primera esposa en 1958, volvió a casarse y, junto a su segunda mujer, levantó allí la granja “La Dolorida”. Desde entonces se dedicó a la ganadería y vivió alejado de su pasado europeo.

Sin aplausos ni cierre final

foto

Murió en ese mismo lugar, a los 92 años, y fue enterrado en su propia tierra, cerrando así una vida marcada por contrastes y cambios radicales.